domingo, 29 de julio de 2012

Miau



Había una vez una chica perfecta, en un mundo perfecto, donde los sueños eran realidades, la felicidad rebosaba y las almas llenas de gozo se hallaban. Ella era perfecta, igual que sus padres, dos felinos pelos en bigotes, zarpas por manos. Pero la felicidad aburre, la perfección es imperfecta por definición, el aburrimiento conlleva consigo preguntas. El restos de las personas eran eso, solo personas, y tenían por padres personas, menos ella, sin embargo parecía algo perfectamente normal. ¿Por qué? ¿¡Por qué!? ¿Era realmente real aquello? La chica perfecta paso a ser la chica dudosa con padres gatunos, mientras todos seguían con sus mascaras, ella se harto de fingir, y un día, un estúpido día ella también se convirtió en una hermosa gata. Al fin era ella misma, pero ¿De qué le servía? Era todo cuanto había aprendido a odiar, cansada, no pudiendo soportar su “peculiaridad” decidió suicidarse. Primero intentó unas 50 veces tirarse por un 5to piso, con tan mala suerte que siempre caía de pie, luego se intentó cortar las venas, pero....¿CÓMO COÑO SE CORTA LAS VENAS UN GATO? Volvía a fallar, y así, mil y un intentos, trenes, autopistas...pensó que no tendría más remedio que aceptarse a si misma, pero se equivocó, murió de tristeza. La vida es efímera, los gatos también, la tristeza en cambio no, es tan acosadora que incluso mata. Creo que deberíamos hacer algo contra ello, yo propongo una revolución, y por estandarte el wiskhy con maria. Por cierto, la gata era asexual.